martes, 21 de junio de 2022

07. ME VISITARON.


Acordaos De Los Presos... Heb. 13:3.

Carta Dirigida A Jaime White, Quien Se Encontraba Viajando Por El Este De Los Estados Unidos.

AYER, respondiendo a una invitación, dirigí la palabra a los presos [de una cárcel cerca de Salem, Oregón, EE. UU.]. LA HERMANA JORDÁN, una muy amable hermana en la fe, me llevó en su carruaje. . .

ME SORPRENDIÓ VER a un grupo tan agradable de hombres inteligentes. ¡Oh, cuán triste! Cuántos jóvenes, menores que nuestros queridos hijos, 
tan inteligentes y con la apariencia dé que podrían ocupar cualquier cargo en la sociedad. NO HABRÍAS soñado siquiera que eran presos, y solamente lo hubieras advertido por sus extraños uniformes, tan pulcros y aseados. 
No había nada repulsivo en su apariencia.

EL DIRECTOR DE LA PRISIÓN nos hizo entrar, y luego, al sonido de una campana, 
los pesados cerrojos de hierro fueron retirados con un fuerte ruido y de sus celdas salió un enjambre de unos ciento cincuenta presos.

A CONTINUACIÓN fuimos encerrados con ellos: el carcelero, la esposa del director de la prisión, el hermano Carter y su esposa, la hermana Jordan y yo.

LOS PRESOS CANTARON dirigidos por el hermano Carter. Había un órgano allí.
EL EJECUTANTE era un joven, un músico excelente, un hombre prometedor
 y, sin embargo, !Oh, Cuán Triste! era un convicto.

HICE UNA ORACIÓN y todos inclinaron los rostros. 
Cantaron otra vez y luego me dirigí a ellos.

ESCUCHARON con la más profunda atención las siguientes palabras: "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios" (1 Juan 3:1).

PRESENTÉ ENTONCES delante de ellos el pecado de Adán, su caída y el don de Dios para redimir ese fracaso, el amor manifestado así para salvar al hombre del pecado y la ruina.

COMENTÉ la tentación de Cristo en el desierto, la victoria que ganó en favor de la raza humana, y cómo el hombre puede vencer las trampas seductoras de Satanás colocando su confianza en Cristo. . .

ME ESPACIÉ por unos momentos en la naturaleza del pecado, en que es la transgresión de la ley, y cómo mediante el arrepentimiento ante Dios y la fe en nuestro Señor Jesucristo el pecador puede recibir salvación plena y gratuita. PERO que no puede ser salvado por los méritos de la sangre de Cristo mientras continúe violando la ley del Padre. . .

CRISTO murió para poner en evidencia ante el pecador que no hay esperanza para él mientras continúe en el pecado. LA OBEDIENCIA a todos los requerimientos de Dios es su única esperanza para recibir el perdón mediante la sangre de Cristo.

ME DETUVE bastante sobre la gran recompensa que será dada al triunfador final: 
la corona de la vida que no se desvanece y que será colocada en sus sienes.

LA GENTE me escuchó con semblantes solemnes y lágrimas en los ojos, mientras sus labios temblorosos me mostraron que sus corazones, aunque encallecidos por el pecado, sintieron el impacto de las palabras que se les había dirigido. 
ATO 187/EGW/MHP

(Carta 32, del 24 de junio de 1878, dirigida a Jaime White, quien se encontraba viajando por el este de los Estados Unidos). 188 



martes, 17 de mayo de 2022

LA LEY SOBRE LOS POBRES: "DIOS" EL MAYOR LUCHADOR SOCIAL DE LA HISTORIA HUMANA (Las Medidas Tomadas Para Este Propósito).

“SI LA LEY Dada Por Dios En Beneficio De Los Pobres Se Hubiera Observado Y Ejecutado Siempre, ¡Cuán Diferente Sería El Estado Actual Del Mundo, Espiritual Y Materialmente! 

El Egoísmo Y La Vanidad No Se Manifestarían Como Ahora Se Manifiestan, Sino Que Cada Uno De Los Hombres Respetaría Benévolamente La Felicidad Y El Bienestar De Los Demás, Y No Existiría La Indigencia Hoy Tan Generalizada En Tantas Tierras”.

*1°. PRIMERA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: EL SEGUNDO DIEZMO PARA LOS POBRES...

A FIN DE FOMENTAR LAS REUNIONES DEL PUEBLO para los servicios religiosos y también para suplir las necesidades de los pobres, 

SE le pedía a Israel que diera UN SEGUNDO DIEZMO de todas sus ganancias. 

CON RESPECTO AL PRIMER DIEZMO EL SEÑOR HABÍA DICHO: "He aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel." (Núm. 18:21).

Y ACERCA DEL SEGUNDO DIEZMO MANDÓ: "Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiera para hacer habitar allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días." (Deut. 14:23; véase vers. 29; y 16:11-14.)

DURANTE DOS AÑOS DEBÍAN LLEVAR ESTE DIEZMO o su equivalente en dinero al sitio donde estaba el santuario. Después de presentar una ofrenda de agradecimiento a Dios y una porción específica para el sacerdote, el ofrendante debía usar el remanente para un festín religioso, en el cual debían participar los levitas, los extranjeros, los huérfanos y las viudas. Se proveía así para las ofrendas de gracias y los festines de las celebraciones anuales, y el pueblo había de frecuentar la compañía de los sacerdotes y levitas, a fin de recibir instrucción y ánimo en el servicio de Dios.

PERO CADA TERCER AÑO ESTE SEGUNDO DIEZMO había de emplearse en casa, para agasajar a los levitas y a los pobres, como dijo Moisés: "Y comerán en tus villas, y se saciarán." (Deut. 26:12). Este diezmo había de proveer un fondo para los fines caritativos y hospitalarios.

*2°. SEGUNDA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: UN ESPIRITU GENEROSO Y HOSPITALARIO.

OTRAS MEDIDAS AUN SE TOMABAN EN FAVOR DE LOS POBRES. Después del reconocimiento de los requerimientos divinos, nada hay que diferencia tanto las leyes dadas por Moisés de 571 cualesquiera otras como el espíritu generoso y hospitalario que ordenaban hacia los pobres.

 AUNQUE Dios había prometido bendecir grandemente a su pueblo, no se proponía Que La Pobreza Fuese Totalmente Desconocida entre ellos.

DECLARÓ que los pobres no dejarían de existir en la tierra. Siempre habría entre su pueblo algunos que le darían oportunidad de ejercer la simpatía, la ternura, y la benevolencia. En aquel entonces, como ahora, las personas estaban expuestas al infortunio, la enfermedad y la pérdida de sus propiedades; pero mientras se siguieran estrictamente las instrucciones dadas por Dios, no habrían mendigos en Israel ni siquiera por falta de alimentos.

3°. TERCERA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: TENIAN LUZ VERDE PARA IR A LA PROPIEDAD DE SUS VECINOS Y COMER LAS FRUTAS... Y SATISFACER SU HAMBRE

LA LEY DE DIOS le daba al pobre derecho sobre cierta porción del producto de la tierra. CUALQUIERA estaba autorizado para ir, cuando tenía hambre, al sembrado de su vecino, a su huerto o a su viñedo, para comer del grano o de la fruta hasta satisfacerse. Obraron de acuerdo con este permiso los discípulos de Jesús cuando arrancaron espigas y comieron del grano al pasar por un campo cierto sábado.

4°. CUARTA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: EN TIEMPO DE COSECHA PODIAN IR A BUSCAR LO QUE QUEDABA (REBUSCO). 

TODA LA REBUSCA DE LAS MIESES, el huerto y el viñedo pertenecían a los pobres. "Cuando segares tu mies en tu campo -dijo Moisés,- y olvidares alguna gavilla en el campo, no volverás a tomarla. . . Cuando sacudieres tus olivas, no recorrerás las ramas tras ti. . .Cuando vendimiares tu viña, no rebuscarás tras ti: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será. Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto." (Deut. 24:19-22; véase Lév. 19:9, 10).

5°. QUINTA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: EL SEPTIMO AÑO O AÑO SABATICO Y SUS SUB MEDIDAS

*CADA SÉPTIMO AÑO HABÍA UNA PROVISIÓN ESPECIAL PARA LOS POBRES. El año sabático, como se lo llamaba, comenzaba al fin de la cosecha. En el tiempo de la siembra que seguían al de la siega, el pueblo no debía sembrar; no debía podar ni arreglar viñedos en la primavera; y no debía contar con una cosecha ni del campo ni de la viña. De lo que la tierra produjera espontáneamente, podían comer cuando estaba fresco, pero no podían guardar ninguna porción de esos productos en sus graneros. 

1° SUB MEDIDA: SU PRODUCCION DEL 7° AÑO DE LA TIERRA ERA PARA LOS POBRES

LA PRODUCCIÓN DE ESE AÑO había de dejarse para 572 el consumo gratuito del extranjero, el huérfano, la viuda, y hasta para los animales del campo. (Véase Exo. 23:10, 11; Lév. 25:5.)

PERO SI LA TIERRA PRODUCÍA ordinariamente tan sólo lo suficiente para suplir las necesidades del pueblo, ¿Cómo Había De Subsistir Éste Durante El Año En Que No Se Recogían Las Cosechas? 

LA PROMESA DE DIOS PROVEÍA AMPLIAMENTE PARA ESTO, pues Dios había dicho: "Entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y habrá fruto por tres años. Y sembraréis el octavo año, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto comeréis del añejo." (Lév. 25:21,22.)

LA OBSERVANCIA DEL AÑO SABÁTICO había de beneficiar tanto a la tierra como al pueblo. Después de descansar una estación, sin ser cultivada, la tierra iba a producir más copiosamente. EL PUEBLO se veía aliviado de las labores apremiantes del campo; y aunque podía dedicarse a diversas actividades durante ese tiempo, todos tenían más tiempo libre, lo cual les brindaba oportunidad de recuperar las fuerzas físicas para los trabajos de los años subsiguientes.

TENÍAN MÁS TIEMPO PARA LA MEDITACIÓN Y LA ORACIÓN, para familiarizarse con las enseñanzas y exigencias del Señor, y para instruir a sus familias.

2° SUB MEDIDA: DURANTE EL 7° AÑO SE DABA LIBERTAD A LOS ESCLAVOS.

DURANTE EL AÑO SABÁTICO debía ponerse en libertad a los Esclavos hebreos, y no despedirlos con las manos vacías. Las instrucciones del Señor eran: "Y cuando los despidieres libre de ti, no lo enviarás vacío: le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era, y de tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere bendecido." (Deut. 15:13,14.)

EL SALARIO DEL TRABAJADOR DEBÍA SERLE PAGADO CON PRONTITUD: "No hagas agravio al jornalero pobre y menesteroso, así de tus hermanos como de tus extranjeros que están en tu tierra. . . En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él se sustenta su vida." (Deut. 24:14,15).

TAMBIÉN SE DIERON INSTRUCCIONES ESPECIALES respecto al tratamiento de los que huían de la servidumbre: "No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de su amo: more 573 contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiera en alguna de tus ciudades, donde bien le estuviera: no le harás fuerza." (Deut. 23:15,16).

3° SUB MEDIDA: DURANTE EL 7° AÑO SE PERDONABAN LAS DEUDAS.

PARA LOS POBRES, EL SÉPTIMO AÑO ERA UN AÑO DE REMISIÓN DE LAS DEUDAS. Los hebreos tenían la orden de ayudar siempre a sus hermanos indigentes, con préstamos de dinero sin interés. Se prohibía expresamente recibir usura de un hombre pobre: "Cuando tu hermano empobreciera, y se acogiere a ti, tú lo ampararás: como peregrino y extranjero vivirá contigo. No tomarás usura de él, ni aumento; mas tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo. No le darás tu dinero a usura, ni tu vitualla a ganancia." (Lev. 25:35-37.)

SI LA DEUDA QUEDABA SIN PAGAR hasta el año de remisión, tampoco se podía recobrar el capital. Se le advirtió, explícitamente al pueblo que no negara, por este motivo, el auxilio necesario a sus hermanos: "Cuando hubiere en ti menesteroso de alguno de tus hermanos, ... no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre. . . GUÁRDATE que no haya en tu corazón perverso pensamiento, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión; y tu ojo sea maligno sobre tu hermano menesteroso para no darle: que él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te imputará a pecado." "No faltarán menesterosos de en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, a tu pobre, y a tu menesteroso en tu tierra," "abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que basta, lo que hubiere menester." (Deut. 15:7-9, 11,8.)

NADIE NECESITABA TEMER QUE SU GENEROSIDAD LE REDUJERA A LA MISERIA. La obediencia a los mandamientos de Dios daría ciertamente por resultado la prosperidad. Se le dijo a Israel: "Prestarás entonces a muchas gentes, mas tú no tomarás prestado; y enseñorearte has de muchas gentes, pero de ti no se enseñorearán." (Vers. 6.)

6°. SEXTA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: EL AÑO CINCUENTA O JUBILEO. 

DESPUÉS DE "SIETE SEMANAS DE AÑOS, SIETE VECES SIETE AÑOS," VENÍA EL GRAN AÑO DE LA REMISIÓN, EL AÑO DEL JUBILEO. "Entonces 574 harás pasar la trompeta de jubilación ... por toda vuestra tierra. Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; éste os será jubileo; y volveréis cada uno a su posesión, y cada cual volverá a su familia." (Lev. 25:8-10.)

"EN EL MES SÉPTIMO A LOS DIEZ DEL MES; EL DÍA DE LA EXPIACIÓN," sonaba la trompeta del jubileo. Por todos los ámbitos de la tierra, doquiera habitaran los judíos, se oía el toque que invitaba a todos los hijos de Jacob a que saludaran el año de la remisión. En el gran día de la expiación, se expiaban los pecados de Israel, y con corazones llenos de regocijo el pueblo daba la bienvenida al jubileo.

COMO EN EL AÑO SABÁTICO, NO SE DEBÍA SEMBRAR NI SEGAR, y todo lo que produjera la tierra había de considerarse como propiedad legítima de los pobres. Quedaban entonces libres ciertas clases de esclavos hebreos: todos los que no recibían su libertad en el año sabático. Pero lo que distinguía especialmente el año del jubileo era la restitución de toda propiedad inmueble a la familia del poseedor original. Por indicación especial de Dios, las tierras habían sido repartidas por suertes.

DESPUÉS DE LA REPARTICIÓN, nadie tuvo derecho a cambiar su hacienda por otra. Tampoco debía vender su tierra, a no ser que la pobreza le obligara a hacerlo, y aun en tal caso, en cualquier momento que él o alguno de sus parientes quisiera rescatarla, el comprador no debía negarse a venderla; y si no se redimía la tierra, debía volver a su primer poseedor o a sus herederos en el año de jubileo.

EL SEÑOR DECLARÓ A ISRAEL: "La tierra pues no podrá venderse en perpetuidad; porque mía es la tierra; pues que vosotros sois extranjeras y transeúntes para conmigo." (Lev. 25:23, V.M). Debía inculcársele al pueblo el hecho de que la tierra que se le permitía poseer por un tiempo pertenecía a Dios, que él era su dueño legítimo, su poseedor original, y que él quería que se le diera al pobre y al menesteroso una consideración especial. Debía hacerse comprender a todos que los pobres tienen tanto 575 derecho como los más ricos a un sitio en el mundo de Dios.

TALES FUERON LAS MEDIDAS Que Nuestro Creador Misericordioso Tomó Para Aminorar El Sufrimiento E Impartir Algún Rayo De Esperanza Y Alegría En La Vida De Los Indigentes Y Angustiados.

DIOS QUERÍA PONER FRENO al amor excesivo a los bienes terrenales y al poder. La acumulación continua de riquezas en manos de una clase, y la pobreza y degradación de otra clase, eran cosas que producían grandes males.

EL PODER DESENFRENADO DE LOS RICOS RESULTARÍA EN MONOPOLIO, y los pobres, aunque en todo sentido tuvieran tanto valor como aquellos a los ojos de Dios, serían considerados y tratados como inferiores a sus hermanos más afortunados. Al sentir la clase pobre esta opresión se despertarían en ella las pasiones. Habría un sentimiento de desesperación que tendería a desmoralizar la sociedad y a abrir la puerta a crímenes de toda índole.

LOS REGLAMENTOS QUE DIOS ESTABLECIÓ TENÍAN POR OBJETO FOMENTAR LA IGUALDAD SOCIAL. Las medidas del año sabático y del año de jubileo habían de corregir mayormente lo que en el intervalo se hubiera desquiciado en la economía social y política de la nación.

ESTOS REGLAMENTOS Tenían Por Objeto Beneficiar A Los Ricos Tanto Como A Los Pobres. Habían de refrenar la avaricia y la inclinación a exaltarse uno mismo, y habían de cultivar un noble espíritu de benevolencia; y al fomentar la buena voluntad y la confianza entre todas las clases, habían de favorecer el orden social y la estabilidad del gobierno.

TODOS NOSOTROS estamos entretejidos en la gran tela de la humanidad, y todo cuanto hagamos para beneficiar y ayudar a nuestros semejantes nos beneficiará también a nosotros mismos.

LA LEY DE LA DEPENDENCIA MUTUA afecta e incluye a todas las clases sociales. Los pobres no dependen más de los ricos, que los ricos de los pobres. Mientras Una Clase Pide Una Parte De Las Bendiciones Que Dios Ha Concedido A Sus Vecinos Más Ricos, La Otra Necesita El Fiel Servicio, la fuerza del cerebro, de los huesos y de los músculos, que constituyen el capital de los pobres. 576

EL SEÑOR PROMETIÓ GRANDES BENDICIONES A ISRAEL CON TAL QUE OBEDECIERA A SUS INSTRUCCIONES: "Yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus producciones, y el árbol del campo dará su fruto; y la trilla os alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan en hartura, y habitaréis seguros en vuestra tierra; y yo daré paz en la tierra, y dormiréis y no habrá quien os espante; y haré quitar las malas bestias de vuestra tierra, y no pasará por vuestro país la espada.... y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. . . . Empero si no me oyereis, . : . no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto, . . . sembraréis en balde vuestra simiente, porque vuestros enemigos la comerán: y pondré mi ira sobre vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga." (Lev. 26:4-17.)

MUCHOS INSISTEN EN QUE TODOS LOS HOMBRES Deben Tener Igualmente Parte En Las Bendiciones Temporales De Dios. PERO TAL NO FUE EL PROPÓSITOS DEL CREADOR.

 LA DIVERSIDAD DE CONDICIÓN entre unos y otros es uno de los medios por los cuales Dios se propone probar y desarrollar el carácter. SIN EMBARGO, quiere que quienes posean bienes de este mundo SE CONSIDEREN MERAMENTE ADMINISTRADORES DE SUS POSESIONES, personas a quienes SE CONFIARON LOS RECURSOS que se han de emplear en pro de los necesitados y de los que sufren.

CRISTO DIJO QUE HABRÁ SIEMPRE POBRES ENTRE NOSOTROS; e identifica su interés con el de su pueblo afligido. EL CORAZÓN DE NUESTRO REDENTOR se compadece de los más pobres y humildes de sus hijos terrenales.

NOS DICE QUE SON SUS REPRESENTANTES EN LA TIERRA.

Los Colocó entre nosotros para despertar en nuestro corazón

El Amor que él siente hacia los afligidos y los oprimidos.

CRISTO Acepta La Misericordia y la benevolencia

QUE SE LES MUESTRE Como Si Fuese Manifestada Para Con Él.

CONSIDERA COMO DIRIGIDO CONTRA ÉL MISMO cualquier acto de crueldad o de negligencia hacia ellos. 577

SI LA LEY DADA POR DIOS EN BENEFICIO DE LOS POBRES SE HUBIERA OBSERVADO Y EJECUTADO SIEMPRE, ¡cuán diferente sería el estado actual del mundo, espiritual y materialmente! El egoísmo y la vanidad no se manifestarían como ahora se manifiestan, sino que cada uno de los hombres respetaría benévolamente la felicidad y el bienestar de los demás, y no existiría la indigencia hoy tan generalizada en tantas tierras.

LOS PRINCIPIOS QUE DIOS PRESCRIBIÓ IMPEDIRÍAN LOS TERRIBLES MALES que en todos los siglos resultaron de la opresión de los pobres a manos de los ricos.

AL PASO QUE IMPEDIRÍAN LA ACUMULACIÓN DE GRANDES RIQUEZAS y la gratificación del deseo ilimitado de lujo, impedirían también la consiguiente ignorancia y degradación de millares cuya mal recompensada servidumbre es indispensable para acumular esas fortunas colosales. 

REPRESENTARÍAN LA SOLUCIÓN PACÍFICA de aquellos problemas que en nuestros días amenazan con llenar el mundo de anarquía y efusión de sangre. 578 PP/EGW/MHP

 

sábado, 26 de marzo de 2022

06. LAS VIUDAS Y LOS HUÉRFANOS.

A ninguna viuda ni huérfano afligiréis. Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí, ciertamente oiré yo su clamor; y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos. Éxodo 22:22-24.

*Hoy como hace más de 3 milenios atrás. Es tan actual esta recomendación y advertencia. Como creyentes en Dios, debemos ser capaces de compartir nuestras bendiciones con los más necesitados. Pero también al hacerlo, tratarlos dignamente sin humillarlos.

*Como en el caso del extranjero, es natural proteger a la viuda y al huérfano. A semejanza de él, son débiles e indefensos y, por lo tanto, son objeto especial del cuidado divino. La palabra "afligir" incluye todas las formas de maltrato.

Disposiciones posteriores hicieron mucho para mejorar la triste suerte de las viudas (Exo. 23:11; Lev. 19:9, 10; Deut. 14:29; 16:11, 14; 24:19-21; 26:12,13).

Aunque en general los israelitas obedecieron estas órdenes, hubo ocasiones cuando las viudas y los huérfanos sufrieron una gran opresión (Sal. 94:6; Isa. 1:23; 10:2; Jer. 7:5-7; 22: 3; Zac. 7:10; Mal. 3:5; Mat. 23:14).

Se nos hace recordar la solicitud de Jesús por su madre viuda (Juan 19:26, 27), el cuidado que recibían las viudas en la iglesia primitiva (Hech. 6:1; 1 Tim. 5:3-9, 16), y que Santiago incluyó el interés en las viudas y los huérfanos y el cuidado de ellos en la "religión pura" (Sant. 1:27).

El primer principio de la ética cristiana es que, descuidar de hacer el bien, es hacer el mal.

Os mataré. El descuido de los pobres Y de las viudas contribuyó a la captura de Jerusalén por Nabucodonosor y al aniquilamiento de sus habitantes (Jer. 22:3-5). 1CBA/MHP

 

sábado, 4 de diciembre de 2021

05. OPRESIÓN AL POBRE.

El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; Mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra. Prov. 14:31.

Tiene Misericordia Del Pobre. Debido a la falta de la revelación de Dios en las Sagradas Escrituras, ha sido algo común en todo tiempo y lugar descuidar y despreciar a los pobres. Esta conducta contrasta agudamente con la insistencia de la Biblia en que Dios ha confiado a sus prójimos más afortunados el cuidado de los pobres (ver Juan 12:8). Israel tenía un sistema de propiedad de las tierras por el cual cada familia podía conservar su parcela. Existían también muchos reglamentos que hacían más llevadera la situación de los desafortunados (Lev. 25:10, 23-28; Deut. 15:7-11; MC 139).

Siendo que Dios ha permitido que exista pobreza como una demostración de los resultados del pecado y de la indolencia, y para probar la generosidad de su pueblo, los que no ayudan a los pobres deshonran al Padre de todos, y le desobedecen (Mar. 10:21; 14:7; Gál. 2: 10). 3CBA

 

martes, 30 de marzo de 2021

"EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA, DÁNOSLO HOY" Reconocemos que lo que Dios nos da no es para nosotros solos. Dios nos lo confía para que alimentemos a los hambrientos.

La primera mitad de la oración que Jesús nos enseñó tiene que ver con el nombre, el reino y la voluntad de Dios: que sea honrado su nombre, establecido su reino y hecha su voluntad.  Y así, cuando hayamos hecho del servicio de Dios nuestro primer interés, podremos pedir que nuestras propias necesidades sean suplidas y tener la confianza de que lo serán.  

Si hemos renunciado al yo y nos hemos entregado a Cristo, somos miembros de la familia de Dios, y todo cuanto hay en la casa del Padre es nuestro.  Se nos ofrecen todos los tesoros de Dios, tanto en el mundo actual como en el venidero. El ministerio de los ángeles, el don del Espíritu, las labores de los siervos, todas estas cosas son para nosotros. El mundo, con cuanto contiene, es nuestro en la medida en que pueda beneficiamos.  Aun la enemistad de los malos resultará una bendición, porque nos disciplinará para entrar en los cielos.  

Si somos "de Cristo", "todo" es nuestro. *1 Corintios 3:23, 21. Por ahora somos como hijos que aún no disfrutan de su 95 herencia.  Dios no nos confía nuestro precioso legado, no sea que Satanás nos engañe con sus artificios astutos, como engañó a la primera pareja en el Edén.  Cristo lo guarda seguro para nosotros fuera del alcance del despojador.  Como hijos, recibiremos día tras día lo que necesitamos para el presente.  

Diariamente debemos pedir: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy".  No nos desalentemos si no tenemos bastante para mañana.  Su promesa es segura: "Vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado".  

Dice David: "Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan". 

El mismo Dios que envió los cuervos para dar pan a Elías, cerca del arroyo de Querit, no descuidará a ninguno de sus hijos fieles y abnegados.  Del que anda en la justicia se ha escrito: "Se le dará su pan, y sus aguas serán seguras".  "No serán avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán saciados". "El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" El que alivió los cuidados y ansiedades de su madre viuda y lo ayudó a sostener la familia en Nazaret, simpatiza con toda madre en la lucha para proveer alimento a sus hijos.

 Quien se compadeció de las multitudes porque estaban desamparadas y dispersas", *Salmo 37:3 (VV, 1909). 25; Isaías 33:16; Salmo 37:19; Romanos 8:32; Mateo 9:36, sigue teniendo compasión de los pobres que sufren.  Les extiende la mano para bendecirlos, y en la misma plegaria que dio a sus discípulos nos enseña a acordarnos de los pobres.

Al Orar: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy", pedimos para los demás tanto como para nosotros mismos. Reconocemos que lo que Dios nos da no es para nosotros solos.  Dios nos lo confía para que alimentemos a los hambrientos. 

De su bondad ha hecho provisión para el pobre.  Dice: "Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos. . . Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos".* Salmo 68:10; Lucas 14:12-14. 96

"Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra".  "El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará". *2 Corintios 9:8, 6.

La oración por el pan cotidiano incluye no solamente el alimento para sostener el cuerpo, sino también el pan espiritual que nutrirá el alma para vida eterna.  Nos dice Jesús: "Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece".  "Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre". * Juan 6:27, 51.  Nuestro Salvador es el pan de vida; cuando miramos su amor y lo recibimos en el alma, comemos el pan que desciende del cielo.

Recibimos a Cristo por su Palabra, y se nos da el Espíritu Santo para abrir la Palabra de Dios a nuestro entendimiento y hacer penetrar sus verdades en nuestro corazón.  Hemos de orar día tras día para que, mientras leemos su Palabra, Dios nos envíe su Espíritu con el fin de revelarnos la verdad que fortalecerá nuestras almas para las necesidades del día.

Al enseñarnos a pedir cada día lo que necesitamos, tanto las bendiciones temporales como las espirituales, Dios desea alcanzar un propósito para beneficio nuestro.  Quiere que sintamos cuánto dependemos de su cuidado constante, porque procura atraernos a una comunión íntima con él.  En esta comunión con Cristo, mediante la oración y el estudio de las verdades grandes y preciosas de su Palabra, seremos alimentados como almas con hambre; como almas sedientas seremos refrescados en la fuente de la vida. DMJ/EGW

domingo, 28 de marzo de 2021

¿LOS POBRES SON NUESTRA RESPONSABILIDAD? (En El Contexto Del Juicio A Las Naciones)

(Este capítulo. Está basado en San Mateo 25:31-46).

"CUANDO el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las gentes y los apartará los unos de los otros." Así presentó Cristo a sus discípulos, en el monte de las Olivas, la escena del gran día de juicio. Explicó que su decisión girará en derredor de un punto.

Cuando las naciones estén reunidas delante de él, habrá tan sólo dos clases; y su destino eterno quedará determinado por lo que hayan hecho o dejado de hacer por él en la persona de los pobres y dolientes.

EN AQUEL DÍA, Cristo no presenta a los hombres la gran obra que él hizo para ellos al dar su vida por su redención. Presenta la obra fiel Que Hayan Hecho Ellos para él.

*A LOS PUESTOS A SU DIESTRA DIRÁ: "Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui huésped, y me recogisteis; desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí." Pero aquellos a quienes Cristo elogia no saben que le han estado sirviendo. A las preguntas que hacen, perplejos, contesta: "En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis."

Jesús dijo a sus discípulos que serían aborrecidos de todos los hombres, perseguidos y afligidos. Muchos serían echados de sus casas y empobrecidos. Muchos sufrirían angustias por la enfermedad y las privaciones. Muchos serían encarcelados. A todos los que abandonasen a sus amigos y su hogar por amor a él, prometió en esta vida cien veces tanto. Ahora asegura una bendición especial a todos los que iban a servir a sus hermanos. En todos los que sufren por mi nombre, dijo Jesús, habéis de reconocerme a mí. Como me serviríais a mí, habéis de servirlos a ellos. Esta será la evidencia de que sois mis discípulos. 593 Todos los que han nacido en la familia celestial son en un sentido especial los hermanos de nuestro Señor. El amor de Cristo liga a los miembros de su familia, y dondequiera que se hace manifiesto este amor se revela la filiación divina. "Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios."*(1 Juan 4:7).

 AQUELLOS A QUIENES CRISTO ELOGIA EN EL JUICIO, pueden haber sabido poca teología, pero albergaron sus principios. Por la influencia del Espíritu divino, fueron una bendición para los que los rodeaban.

v Aun entre los paganos, hay quienes han abrigado el espíritu de bondad; antes que las palabras de vida cayesen en sus oídos, manifestaron amistad para con los misioneros, hasta el punto de servirles con peligro de su propia vida.

v Entre los paganos hay quienes adoran a Dios ignorantemente, quienes no han recibido jamás la luz por un instrumento humano, y sin embargo no perecerán.

v Aunque ignorantes de la ley escrita de Dios, oyeron su voz hablarles en la naturaleza e hicieron las cosas que la ley requería. Sus obras son evidencia de que el Espíritu de Dios tocó su corazón, y son reconocidos como hijos de Dios.

v  ¡Cuánto se sorprenderán y alegrarán los humildes de entre las naciones y entre los paganos, al oír de los labios del Salvador: "En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis"! ¡Cuán alegre se sentirá el corazón del Amor Infinito cuando sus seguidores le miren con sorpresa y gozo al oír sus palabras de aprobación!

v Pero el amor de Cristo no se limita a una clase. Se identifica con cada hijo de la humanidad. A fin de que pudiésemos llegar a ser miembros de la familia celestial, se hizo miembro de la familia terrenal. Es Hijo del hombre, y así hermano de cada hijo e hija de Adán. Sus seguidores no se han de sentir separados del mundo que perece en derredor suyo. Son una parte de la trama y urdimbre de la humanidad; y el Cielo los mira como hermanos de los pecadores tanto como de los santos. Los que han caído, los que yerran y los pecaminosos, son abarcados por el amor de Cristo; y cada buena acción hecha para elevar a un alma caída, cada acto de misericordia, son aceptados como hechos a él. Los ángeles del cielo son enviados para servir a los que han de heredar la salvación. No sabemos ahora quiénes son; aún 594 no se ha manifestado quiénes han de vencer y compartir la herencia de los santos en luz; pero los ángeles del cielo están recorriendo la longitud y la anchura de la tierra, tratando de consolar a los afligidos, proteger a los que corren peligro, ganar los corazones de los hombres para Cristo. No se descuida ni se pasa por alto a nadie. Dios no hace acepción de personas, y tiene igual cuidado por todas las almas que creó. Al abrir vuestra puerta a los menesterosos y dolientes hijos de Cristo, estáis dando la bienvenida a ángeles invisibles. Invitáis la compañía de los seres celestiales. Ellos traen una sagrada atmósfera de gozo y paz. Vienen con alabanzas en los labios, y una nota de respuesta se oye en el cielo. Cada hecho de misericordia produce música allí. Desde su trono, el Padre cuenta entre sus más preciosos tesoros a los que trabajan abnegadamente.

 

*LOS QUE ESTÁN A LA IZQUIERDA DE CRISTO, los que le han descuidado en la persona de los pobres y dolientes, fueron inconscientes de su culpabilidad. Satanás los cegó; no percibieron lo que debían a sus hermanos. Estuvieron absortos en sí mismos, y no se preocuparon por las necesidades de los demás. A los ricos, Dios dio riquezas para que aliviasen y consolasen a sus hijos dolientes; pero con demasiada frecuencia son indiferentes a las necesidades ajenas. Se creen superiores a sus hermanos pobres. No se ponen en el lugar del indigente. No comprenden las tentaciones y luchas del pobre, y la misericordia muere en su corazón. En costosas moradas y magníficas iglesias, los ricos se encierran lejos de los pobres; gastan en satisfacer el orgullo y el egoísmo los medios que Dios les dio para beneficiar a los menesterosos. Los pobres quedan despojados diariamente de la educación que debieran tener concerniente a las tiernas compasiones de Dios; porque él hizo amplia provisión para que fuesen confortados con las cosas necesarias para la vida. Están obligados a sentir la pobreza que estrecha la vida, y con frecuencia se sienten tentados a ser envidiosos, celosos y llenos de malas sospechas. Los que han sufrido por su cuenta la presión de la necesidad tratan con demasiada frecuencia a los pobres de una manera despreciativa, y les hacen sentir que los consideran indigentes.

PERO CRISTO lo contempla todo, y dice: Yo fui quien tuvo 595 hambre y sed. Yo fui quien anduvo como extraño. Yo fui el enfermo. Yo estuve en la cárcel. Mientras estabais banqueteando en vuestras mesas abundantemente provistas, yo sufría hambre en el tugurio o la calle vacía. Mientras estabais cómodos en vuestro lujoso hogar, yo no tenía dónde reclinar la cabeza. Mientras llenabais vuestros guardarropas con ricos atavíos, yo estaba en la indigencia. Mientras buscabais vuestros placeres, yo languidecía en la cárcel.

Cuando concedíais la pitanza de pan al pobre hambriento, cuando les dabais esas delgadas ropas para protegerse de la mordiente escarcha, ¿recordasteis que estabais dando al Señor de la gloria? Todos los días de vuestra vida yo estuve cerca de vosotros en la persona de aquellos afligidos, pero no me buscasteis. No trabasteis compañerismo conmigo. No os conozco.

Muchos piensan que sería un gran privilegio visitar el escenario de la vida de Cristo en la tierra, andar donde él anduvo, mirar el lago en cuya orilla se deleitaba en enseñar y las colinas y valles en los cuales sus ojos con tanta frecuencia reposaron. Pero no necesitamos ir a Nazaret, Capernaúm y Betania para andar en las pisadas de Jesús. Hallaremos sus huellas al lado del lecho del enfermo, en los tugurios de los pobres, en las atestadas callejuelas de la gran ciudad, y en todo lugar donde haya corazones humanos que necesiten consuelo. Al hacer como Jesús hizo cuando estaba en la tierra, andaremos en sus pisadas. Todos pueden hallar algo que hacer. "Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros," dijo Jesús, *(Juan 12:8). Y nadie necesita pensar que no hay lugar donde pueda trabajar para él. Millones y millones de almas humanas a punto de perecer, ligadas en cadenas de ignorancia y pecado, no han oído ni siquiera hablar del amor de Cristo por ellas. Si nuestra condición y la suya fuesen invertidas, ¿qué desearíamos que ellas hiciesen por nosotros?

Todo esto, en cuanto está a nuestro alcance hacerlo, tenemos la más solemne obligación de hacerlo por ellas. La regla de vida de Cristo, por la cual cada uno de nosotros habrá de subsistir o caer en el juicio, es: "Todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos."*Mateo 7:12).

 El Salvador dio su vida preciosa para establecer una iglesia 596 capaz de cuidar de las almas entristecidas y tentadas. Un grupo de creyentes puede ser pobre, sin educación y desconocido; sin embargo, estando en Cristo puede hacer en el hogar, el vecindario y la iglesia, y aun en regiones lejanas, una obra cuyos resultados serán tan abarcantes como la eternidad. Debido a que esta obra es descuidada, muchos jóvenes discípulos no pasan nunca más allá del mero alfabeto de la experiencia cristiana. Ayudando a los menesterosos, podrían haber mantenido viva la luz que resplandeció en su corazón cuando Jesús les dijo: "Tus pecados te son perdonados."

La inquieta energía que es con tanta frecuencia una fuente de peligro para los jóvenes podría ser encauzada en conductos por los cuales fluiría en raudales de bendición. Se olvidarían del yo en el trabajo ferviente destinado a hacer bien a otros. Los que sirvan a otros serán servidos por el príncipe de los pastores. Ellos mismos beberán del agua de vida y serán satisfechos. No desearán diversiones excitantes, o algún cambio en su vida. El gran tema de su interés será cómo salvar las almas que están a punto de perecer. El trato social será provechoso. El amor del Redentor unirá los corazones. Cuando comprendamos que somos colaboradores con Dios, no pronunciaremos sus promesas con indiferencia. Arderán en nuestro corazón y en nuestros labios.

 A Moisés, cuando le llamó a servir a un pueblo ignorante, indisciplinado y rebelde, Dios le prometió: "Mi rostro irá contigo, y te haré descansar." Y dijo: "Yo seré contigo."*(Éxodo 33:14; 3:12). Esta promesa es hecha a todos los que trabajan en lugar de Cristo por sus hijos afligidos y dolientes. El amor hacia el hombre es la manifestación terrenal del amor hacia Dios. El Rey de gloria vino a ser uno con nosotros, a fin de implantar este amor y hacernos hijos de una misma familia. Y cuando se cumplan las palabras que pronunció al partir: "Que os améis los unos a los otros, como yo os he amado,"*(Juan 15:12).

Cuando amemos al mundo como él lo amó, entonces se habrá cumplido su misión para con nosotros. Estaremos listos para el cielo, porque lo tendremos en nuestro corazón. Pero "si dejares de librar los que son tomados para la muerte, y los que son llevados al degolladero; si dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿no lo entenderá el que pesa los corazones? 597 El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras." (Proverbios 24:11,12). 

 En el gran día del juicio, los que no hayan trabajado para Cristo, que hayan ido a la deriva pensando en sí mismos y cuidando de sí mismos, serán puestos por el Juez de toda la tierra con aquellos que hicieron lo malo. Reciben la misma condenación. A cada alma ha sido dado un cometido. A cada uno preguntará el gran Pastor: "¿Dónde está el rebaño que te fue dado, la grey de tu gloria?" Y "¿qué dirás cuando te visitará?"*(Jeremías 13:20,21). DTG/EGW 

(Este capítulo 70. Está basado en San Mateo 25:31-46).