El pecado ha raído el amor que Dios implantó en el corazón del hombre. La obra de la iglesia es volver a encender este amor. La iglesia debe cooperar con Dios en desarraigar el egoísmo del corazón humano, estableciendo en su lugar la caridad que estaba en el corazón del hombre en su estado original de perfección (MB).
martes, 21 de junio de 2022
07. ME VISITARON.
martes, 17 de mayo de 2022
LA LEY SOBRE LOS POBRES: "DIOS" EL MAYOR LUCHADOR SOCIAL DE LA HISTORIA HUMANA (Las Medidas Tomadas Para Este Propósito).
“SI LA LEY Dada Por Dios En Beneficio De Los Pobres Se Hubiera Observado Y Ejecutado Siempre, ¡Cuán Diferente Sería El Estado Actual Del Mundo, Espiritual Y Materialmente!
El Egoísmo Y La Vanidad No Se Manifestarían Como Ahora Se Manifiestan, Sino Que Cada Uno De Los Hombres Respetaría Benévolamente La Felicidad Y El Bienestar De Los Demás, Y No Existiría La Indigencia Hoy Tan Generalizada En Tantas Tierras”.
*1°. PRIMERA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: EL SEGUNDO DIEZMO PARA LOS POBRES...
A FIN DE FOMENTAR LAS REUNIONES DEL PUEBLO para los servicios religiosos y también para suplir las necesidades de los pobres,
SE le pedía a Israel que diera UN SEGUNDO DIEZMO de todas sus ganancias.
CON RESPECTO AL PRIMER DIEZMO EL SEÑOR HABÍA DICHO: "He aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel." (Núm. 18:21).
Y ACERCA DEL SEGUNDO DIEZMO
MANDÓ:
"Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiera para
hacer habitar allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu
aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas a
temer a Jehová tu Dios todos los días." (Deut. 14:23; véase vers. 29; y
16:11-14.)
DURANTE
DOS AÑOS DEBÍAN LLEVAR ESTE DIEZMO o su equivalente en dinero al sitio
donde estaba el santuario. Después de presentar una ofrenda de agradecimiento a
Dios y una porción específica para el sacerdote, el ofrendante debía usar el
remanente para un festín religioso, en el cual debían participar los levitas,
los extranjeros, los huérfanos y las viudas. Se proveía así para las ofrendas
de gracias y los festines de las celebraciones anuales, y el pueblo había de
frecuentar la compañía de los sacerdotes y levitas, a fin de recibir
instrucción y ánimo en el servicio de Dios.
PERO CADA TERCER AÑO ESTE SEGUNDO DIEZMO había de emplearse en casa, para agasajar a los levitas y a los pobres, como dijo Moisés: "Y comerán en tus villas, y se saciarán." (Deut. 26:12). Este diezmo había de proveer un fondo para los fines caritativos y hospitalarios.
*2°. SEGUNDA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: UN ESPIRITU GENEROSO Y HOSPITALARIO.
OTRAS MEDIDAS AUN SE TOMABAN EN FAVOR DE LOS POBRES.
Después del reconocimiento de los requerimientos divinos, nada hay que
diferencia tanto las leyes dadas por Moisés de 571 cualesquiera otras como el espíritu generoso y hospitalario que
ordenaban hacia los pobres.
AUNQUE
Dios había prometido bendecir grandemente a su pueblo, no se proponía Que La
Pobreza Fuese Totalmente Desconocida entre ellos.
DECLARÓ que los pobres no dejarían de existir en la tierra. Siempre habría entre su pueblo algunos que le darían oportunidad de ejercer la simpatía, la ternura, y la benevolencia. En aquel entonces, como ahora, las personas estaban expuestas al infortunio, la enfermedad y la pérdida de sus propiedades; pero mientras se siguieran estrictamente las instrucciones dadas por Dios, no habrían mendigos en Israel ni siquiera por falta de alimentos.
3°. TERCERA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: TENIAN LUZ VERDE PARA IR A LA PROPIEDAD DE SUS VECINOS Y COMER LAS FRUTAS... Y SATISFACER SU HAMBRE.
LA LEY DE DIOS le daba al pobre derecho sobre
cierta porción del producto de la tierra. CUALQUIERA
estaba autorizado para ir, cuando tenía hambre, al sembrado de su vecino, a su
huerto o a su viñedo, para comer del grano o de la fruta hasta satisfacerse.
Obraron de acuerdo con este permiso los discípulos de Jesús cuando arrancaron
espigas y comieron del grano al pasar por un campo cierto sábado.
4°. CUARTA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: EN TIEMPO DE COSECHA PODIAN IR A BUSCAR LO QUE QUEDABA (REBUSCO).
TODA
LA REBUSCA DE LAS MIESES, el huerto y el viñedo pertenecían a los
pobres. "Cuando segares tu mies en tu campo -dijo Moisés,- y olvidares
alguna gavilla en el campo, no volverás a tomarla. . . Cuando sacudieres tus
olivas, no recorrerás las ramas tras ti. . .Cuando vendimiares tu viña, no
rebuscarás tras ti: para el extranjero, para el huérfano, y para la viuda será.
Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto." (Deut. 24:19-22; véase
Lév. 19:9, 10).
5°. QUINTA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: EL SEPTIMO AÑO O AÑO SABATICO Y SUS SUB MEDIDAS.
*CADA SÉPTIMO AÑO HABÍA UNA PROVISIÓN ESPECIAL PARA LOS POBRES. El año sabático, como se lo llamaba, comenzaba al fin de la cosecha. En el tiempo de la siembra que seguían al de la siega, el pueblo no debía sembrar; no debía podar ni arreglar viñedos en la primavera; y no debía contar con una cosecha ni del campo ni de la viña. De lo que la tierra produjera espontáneamente, podían comer cuando estaba fresco, pero no podían guardar ninguna porción de esos productos en sus graneros.
1° SUB MEDIDA: SU PRODUCCION DEL 7° AÑO DE LA TIERRA ERA PARA LOS POBRES.
LA PRODUCCIÓN DE ESE AÑO había de dejarse para 572 el consumo gratuito del extranjero, el huérfano, la viuda, y hasta para los animales del campo. (Véase Exo. 23:10, 11; Lév. 25:5.)
PERO SI LA TIERRA PRODUCÍA ordinariamente tan sólo lo suficiente para suplir las necesidades del pueblo, ¿Cómo Había De Subsistir Éste Durante El Año En Que No Se Recogían Las Cosechas?
LA
PROMESA DE DIOS PROVEÍA AMPLIAMENTE PARA ESTO, pues Dios había dicho:
"Entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y habrá fruto por tres
años. Y sembraréis el octavo año, y comeréis del fruto añejo; hasta el año
noveno, hasta que venga su fruto comeréis del añejo." (Lév. 25:21,22.)
LA
OBSERVANCIA DEL AÑO SABÁTICO había de beneficiar tanto a la tierra como al
pueblo. Después de descansar una estación, sin ser cultivada, la tierra iba a
producir más copiosamente. EL PUEBLO
se veía aliviado de las labores apremiantes del campo; y aunque podía dedicarse
a diversas actividades durante ese tiempo, todos tenían más tiempo libre, lo
cual les brindaba oportunidad de recuperar las fuerzas físicas para los trabajos
de los años subsiguientes.
TENÍAN
MÁS TIEMPO PARA LA MEDITACIÓN Y LA ORACIÓN, para familiarizarse
con las enseñanzas y exigencias del Señor, y para instruir a sus familias.
2° SUB MEDIDA: DURANTE EL 7° AÑO SE DABA LIBERTAD A LOS ESCLAVOS.
DURANTE EL AÑO SABÁTICO debía ponerse en libertad a los Esclavos hebreos, y no despedirlos con las manos vacías. Las instrucciones del Señor eran: "Y cuando los despidieres libre de ti, no lo enviarás vacío: le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era, y de tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere bendecido." (Deut. 15:13,14.)
EL SALARIO DEL TRABAJADOR DEBÍA SERLE PAGADO CON PRONTITUD: "No hagas agravio al jornalero pobre y menesteroso, así de tus hermanos como de tus extranjeros que están en tu tierra. . . En su día le darás su jornal, y no se pondrá el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él se sustenta su vida." (Deut. 24:14,15).
TAMBIÉN SE DIERON INSTRUCCIONES ESPECIALES respecto al
tratamiento de los que huían de la servidumbre:
"No entregarás a su señor el siervo que se huyere a ti de su amo: more 573 contigo, en medio de ti, en el
lugar que escogiera en alguna de tus ciudades, donde bien le estuviera: no le
harás fuerza." (Deut. 23:15,16).
3° SUB MEDIDA: DURANTE EL 7° AÑO SE PERDONABAN LAS DEUDAS.
PARA LOS POBRES, EL SÉPTIMO AÑO ERA UN AÑO
DE REMISIÓN DE LAS DEUDAS. Los hebreos
tenían la orden de ayudar siempre a sus hermanos indigentes, con préstamos de
dinero sin interés. Se prohibía expresamente recibir usura de un hombre pobre:
"Cuando tu hermano empobreciera, y se acogiere a ti, tú lo ampararás: como
peregrino y extranjero vivirá contigo. No tomarás usura de él, ni aumento; mas
tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo. No le darás tu dinero a
usura, ni tu vitualla a ganancia." (Lev. 25:35-37.)
SI
LA DEUDA QUEDABA SIN PAGAR hasta el año de remisión, tampoco se podía
recobrar el capital. Se le advirtió, explícitamente al pueblo que no negara,
por este motivo, el auxilio necesario a sus hermanos: "Cuando hubiere en
ti menesteroso de alguno de tus hermanos, ... no endurecerás tu corazón, ni
cerrarás tu mano a tu hermano pobre. . . GUÁRDATE
que no haya en tu corazón perverso pensamiento, diciendo: Cerca está el año
séptimo, el de la remisión; y tu ojo sea maligno sobre tu hermano menesteroso
para no darle: que él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te imputará a
pecado." "No faltarán menesterosos de en medio de la tierra; por eso
yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, a tu pobre, y a tu
menesteroso en tu tierra," "abrirás a él tu mano liberalmente, y en
efecto le prestarás lo que basta, lo que hubiere menester." (Deut. 15:7-9,
11,8.)
NADIE NECESITABA TEMER QUE SU GENEROSIDAD LE REDUJERA A LA MISERIA. La obediencia a los mandamientos de Dios daría ciertamente por resultado la prosperidad. Se le dijo a Israel: "Prestarás entonces a muchas gentes, mas tú no tomarás prestado; y enseñorearte has de muchas gentes, pero de ti no se enseñorearán." (Vers. 6.)
6°. SEXTA MEDIDA TOMADA POR DIOS EN FAVOR DE LOS POBRES...: EL AÑO CINCUENTA O JUBILEO.
DESPUÉS DE "SIETE
SEMANAS DE AÑOS, SIETE VECES SIETE AÑOS," VENÍA EL GRAN AÑO DE LA
REMISIÓN, EL AÑO DEL JUBILEO.
"Entonces 574 harás pasar la
trompeta de jubilación ... por toda vuestra tierra. Y santificaréis el año
cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; éste os
será jubileo; y volveréis cada uno a su posesión, y cada cual volverá a su
familia." (Lev. 25:8-10.)
"EN
EL MES SÉPTIMO A LOS DIEZ DEL MES; EL DÍA DE LA EXPIACIÓN," sonaba
la trompeta del jubileo. Por todos los ámbitos de la tierra, doquiera habitaran
los judíos, se oía el toque que invitaba a todos los hijos de Jacob a que saludaran
el año de la remisión. En el gran día de la expiación, se expiaban los pecados
de Israel, y con corazones llenos de regocijo el pueblo daba la bienvenida al
jubileo.
COMO
EN EL AÑO SABÁTICO, NO SE DEBÍA SEMBRAR NI SEGAR, y todo lo que produjera
la tierra había de considerarse como propiedad legítima de los pobres. Quedaban
entonces libres ciertas clases de esclavos hebreos: todos los que no
recibían su libertad en el año sabático. Pero lo que distinguía
especialmente el año del jubileo era la restitución de toda propiedad inmueble
a la familia del poseedor original. Por indicación especial de Dios, las
tierras habían sido repartidas por suertes.
DESPUÉS
DE LA REPARTICIÓN, nadie tuvo derecho a cambiar su hacienda por otra. Tampoco
debía vender su tierra, a no ser que la pobreza le obligara a hacerlo, y aun en
tal caso, en cualquier momento que él o alguno de sus parientes quisiera
rescatarla, el comprador no debía negarse a venderla; y si no se redimía la
tierra, debía volver a su primer poseedor o a sus herederos en el año de
jubileo.
EL SEÑOR DECLARÓ A ISRAEL: "La tierra pues no podrá venderse en perpetuidad; porque mía es la tierra; pues que vosotros sois extranjeras y transeúntes para conmigo." (Lev. 25:23, V.M). Debía inculcársele al pueblo el hecho de que la tierra que se le permitía poseer por un tiempo pertenecía a Dios, que él era su dueño legítimo, su poseedor original, y que él quería que se le diera al pobre y al menesteroso una consideración especial. Debía hacerse comprender a todos que los pobres tienen tanto 575 derecho como los más ricos a un sitio en el mundo de Dios.
TALES FUERON LAS MEDIDAS
Que Nuestro Creador Misericordioso Tomó Para Aminorar El Sufrimiento E Impartir
Algún Rayo De Esperanza Y Alegría En La Vida De Los Indigentes Y Angustiados.
DIOS QUERÍA PONER FRENO al amor excesivo a los bienes
terrenales y al poder. La acumulación continua de
riquezas en manos de una clase, y la pobreza y degradación de otra clase, eran
cosas que producían grandes males.
EL
PODER DESENFRENADO DE LOS RICOS RESULTARÍA EN MONOPOLIO, y los pobres,
aunque en todo sentido tuvieran tanto valor como aquellos a los ojos de Dios,
serían considerados y tratados como inferiores a sus hermanos más afortunados. Al
sentir la clase pobre esta opresión se despertarían en ella las pasiones. Habría
un sentimiento de desesperación que tendería a desmoralizar la sociedad y a
abrir la puerta a crímenes de toda índole.
LOS REGLAMENTOS QUE DIOS
ESTABLECIÓ TENÍAN POR OBJETO FOMENTAR LA IGUALDAD SOCIAL. Las medidas del año
sabático y del año de jubileo habían de corregir mayormente lo que en el
intervalo se hubiera desquiciado en la economía social y política de la nación.
ESTOS REGLAMENTOS Tenían Por Objeto Beneficiar A Los Ricos
Tanto Como A Los Pobres. Habían de refrenar la avaricia y
la inclinación a exaltarse uno mismo, y habían de cultivar un noble espíritu de
benevolencia; y al fomentar la buena voluntad y la confianza entre todas las
clases, habían de favorecer el orden social y la estabilidad del gobierno.
TODOS NOSOTROS estamos entretejidos en la gran tela de la
humanidad, y todo cuanto hagamos para beneficiar y ayudar a nuestros semejantes
nos beneficiará también a nosotros mismos.
LA LEY DE LA DEPENDENCIA
MUTUA afecta e incluye a todas las clases sociales. Los pobres no dependen más de los ricos,
que los ricos de los pobres. Mientras Una Clase Pide Una Parte De Las
Bendiciones Que Dios Ha Concedido A Sus Vecinos Más Ricos, La Otra Necesita El
Fiel Servicio, la fuerza del cerebro, de los huesos y de los músculos, que
constituyen el capital de los pobres. 576
EL SEÑOR PROMETIÓ GRANDES BENDICIONES A
ISRAEL CON TAL QUE OBEDECIERA A SUS INSTRUCCIONES: "Yo daré vuestra
lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus producciones, y el árbol del campo
dará su fruto; y la trilla os alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará
a la sementera, y comeréis vuestro pan en hartura, y habitaréis seguros en vuestra
tierra; y yo daré paz en la tierra, y dormiréis y no habrá quien os espante; y
haré quitar las malas bestias de vuestra tierra, y no pasará por vuestro país
la espada.... y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros
seréis mi pueblo. . . . Empero si no me oyereis, . : . no ejecutando todos mis
mandamientos, e invalidando mi pacto, . . . sembraréis en balde vuestra
simiente, porque vuestros enemigos la comerán: y pondré mi ira sobre vosotros,
y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se
enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga." (Lev.
26:4-17.)
MUCHOS INSISTEN EN QUE
TODOS LOS HOMBRES Deben Tener Igualmente Parte En Las Bendiciones Temporales De
Dios. PERO TAL NO FUE EL PROPÓSITOS DEL CREADOR.
LA DIVERSIDAD DE CONDICIÓN entre unos y
otros es uno de los medios por los cuales Dios se propone probar y desarrollar
el carácter. SIN EMBARGO, quiere que
quienes posean bienes de este mundo SE
CONSIDEREN MERAMENTE ADMINISTRADORES DE SUS POSESIONES, personas a quienes SE CONFIARON LOS
RECURSOS que se han de emplear en pro de los necesitados y de los que sufren.
CRISTO DIJO QUE HABRÁ SIEMPRE
POBRES ENTRE NOSOTROS; e identifica su interés con el de su pueblo afligido. EL CORAZÓN DE NUESTRO REDENTOR se
compadece de los más pobres y humildes de sus hijos terrenales.
NOS DICE QUE SON SUS
REPRESENTANTES EN LA TIERRA.
Los Colocó entre nosotros para despertar en
nuestro corazón
El Amor que él siente hacia los afligidos y
los oprimidos.
CRISTO Acepta La Misericordia
y la benevolencia
QUE SE LES MUESTRE Como Si
Fuese Manifestada Para Con Él.
CONSIDERA
COMO DIRIGIDO CONTRA ÉL MISMO cualquier acto de crueldad o de negligencia
hacia ellos. 577
SI
LA LEY DADA POR DIOS EN BENEFICIO DE LOS POBRES SE HUBIERA OBSERVADO Y
EJECUTADO SIEMPRE, ¡cuán diferente sería el estado actual del mundo,
espiritual y materialmente! El egoísmo y la vanidad no se manifestarían como
ahora se manifiestan, sino que cada uno de los hombres respetaría benévolamente
la felicidad y el bienestar de los demás, y no existiría la indigencia hoy tan
generalizada en tantas tierras.
LOS
PRINCIPIOS QUE DIOS PRESCRIBIÓ IMPEDIRÍAN LOS TERRIBLES MALES que en todos
los siglos resultaron de la opresión de los pobres a manos de los ricos.
AL PASO QUE IMPEDIRÍAN LA ACUMULACIÓN DE GRANDES RIQUEZAS y la gratificación del deseo ilimitado de lujo, impedirían también la consiguiente ignorancia y degradación de millares cuya mal recompensada servidumbre es indispensable para acumular esas fortunas colosales.
REPRESENTARÍAN
LA SOLUCIÓN PACÍFICA de aquellos problemas que en nuestros días amenazan
con llenar el mundo de anarquía y efusión de sangre. 578 PP/EGW/MHP
sábado, 26 de marzo de 2022
06. LAS VIUDAS Y LOS HUÉRFANOS.
A ninguna viuda ni huérfano
afligiréis. Porque si tú llegas a afligirles, y ellos clamaren a mí,
ciertamente oiré yo su clamor; y mi furor se encenderá, y os mataré a espada, y
vuestras mujeres serán viudas, y huérfanos vuestros hijos. Éxodo 22:22-24.
*Hoy como hace más de 3 milenios atrás.
Es tan actual esta recomendación y advertencia. Como creyentes en Dios, debemos
ser capaces de compartir nuestras bendiciones con los más necesitados. Pero también al hacerlo, tratarlos dignamente sin humillarlos.
*Como en el caso del extranjero,
es natural proteger a la viuda y al huérfano. A semejanza de él, son débiles e
indefensos y, por lo tanto, son objeto especial del cuidado divino. La palabra
"afligir" incluye todas las formas de maltrato.
Disposiciones posteriores
hicieron mucho para mejorar la triste suerte de las viudas (Exo. 23:11; Lev.
19:9, 10; Deut. 14:29; 16:11, 14; 24:19-21; 26:12,13).
Aunque en general los israelitas
obedecieron estas órdenes, hubo ocasiones cuando las viudas y los huérfanos
sufrieron una gran opresión (Sal. 94:6; Isa. 1:23; 10:2; Jer. 7:5-7; 22: 3;
Zac. 7:10; Mal. 3:5; Mat. 23:14).
Se nos hace recordar la solicitud
de Jesús por su madre viuda (Juan 19:26, 27), el cuidado que recibían las
viudas en la iglesia primitiva (Hech. 6:1; 1 Tim. 5:3-9, 16), y que Santiago
incluyó el interés en las viudas y los huérfanos y el cuidado de ellos en la "religión
pura" (Sant. 1:27).
El primer principio de la ética
cristiana es que, descuidar de hacer el bien, es hacer el mal.
Os mataré. El descuido de los pobres Y de
las viudas contribuyó a la captura de Jerusalén por Nabucodonosor y al
aniquilamiento de sus habitantes (Jer. 22:3-5). 1CBA/MHP
sábado, 4 de diciembre de 2021
05. OPRESIÓN AL POBRE.
El que oprime al pobre afrenta a su Hacedor; Mas el
que tiene misericordia del pobre, lo honra. Prov. 14:31.
Tiene Misericordia Del Pobre. Debido a la falta de la revelación de Dios en las
Sagradas Escrituras, ha sido algo común en todo tiempo y lugar descuidar y
despreciar a los pobres. Esta conducta contrasta agudamente con la insistencia
de la Biblia en que Dios ha confiado a sus prójimos más afortunados el cuidado
de los pobres (ver Juan 12:8). Israel tenía un sistema de propiedad de las
tierras por el cual cada familia podía conservar su parcela. Existían también
muchos reglamentos que hacían más llevadera la situación de los desafortunados
(Lev. 25:10, 23-28; Deut. 15:7-11; MC 139).
Siendo
que Dios ha permitido que exista pobreza como una demostración de los
resultados del pecado y de la indolencia, y para probar la generosidad de su
pueblo, los que no ayudan a los pobres deshonran al Padre de todos, y le
desobedecen (Mar. 10:21; 14:7; Gál. 2: 10). 3CBA
martes, 30 de marzo de 2021
"EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA, DÁNOSLO HOY" Reconocemos que lo que Dios nos da no es para nosotros solos. Dios nos lo confía para que alimentemos a los hambrientos.
La primera mitad de la oración que Jesús nos enseñó tiene que ver con el nombre, el reino y la voluntad de Dios: que sea honrado su nombre, establecido su reino y hecha su voluntad. Y así, cuando hayamos hecho del servicio de Dios nuestro primer interés, podremos pedir que nuestras propias necesidades sean suplidas y tener la confianza de que lo serán.
Si hemos renunciado al yo y nos hemos entregado a Cristo, somos miembros de la familia de Dios, y todo cuanto hay en la casa del Padre es nuestro. Se nos ofrecen todos los tesoros de Dios, tanto en el mundo actual como en el venidero. El ministerio de los ángeles, el don del Espíritu, las labores de los siervos, todas estas cosas son para nosotros. El mundo, con cuanto contiene, es nuestro en la medida en que pueda beneficiamos. Aun la enemistad de los malos resultará una bendición, porque nos disciplinará para entrar en los cielos.
Si somos "de Cristo", "todo" es nuestro. *1 Corintios 3:23, 21. Por ahora somos como hijos que aún no disfrutan de su 95 herencia. Dios no nos confía nuestro precioso legado, no sea que Satanás nos engañe con sus artificios astutos, como engañó a la primera pareja en el Edén. Cristo lo guarda seguro para nosotros fuera del alcance del despojador. Como hijos, recibiremos día tras día lo que necesitamos para el presente.
Diariamente debemos pedir: "El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy". No nos desalentemos si no tenemos bastante para mañana. Su promesa es segura: "Vivirás en la tierra, y en verdad serás alimentado".
Dice David: "Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan".
El mismo Dios que envió los cuervos para dar pan a Elías, cerca del
arroyo de Querit, no descuidará a ninguno de sus hijos fieles y abnegados. Del que anda en la justicia se ha escrito: "Se le dará su pan, y sus aguas serán
seguras". "No serán
avergonzados en el mal tiempo, y en los días de hambre serán saciados".
"El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos
nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?" El que
alivió los cuidados y ansiedades de su madre viuda y lo ayudó a sostener la
familia en Nazaret, simpatiza con toda madre en la lucha para proveer alimento
a sus hijos.
Quien se compadeció de las multitudes porque “estaban desamparadas y dispersas", *Salmo
37:3 (VV, 1909). 25; Isaías 33:16; Salmo 37:19; Romanos 8:32; Mateo 9:36, sigue
teniendo compasión de los pobres que sufren.
Les extiende la mano para bendecirlos, y en la misma plegaria que dio a
sus discípulos nos enseña a acordarnos de los pobres.
Al Orar: "El pan
nuestro de cada día, dánoslo hoy", pedimos para los demás tanto como para
nosotros mismos. Reconocemos
que lo que Dios nos da no es para nosotros solos. Dios nos lo confía para que alimentemos a los
hambrientos.
De su bondad ha hecho provisión para el pobre. Dice: "Cuando hagas comida o cena, no llames
a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos. . .
Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos;
y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será
recompensado en la resurrección de los justos".* Salmo
68:10; Lucas 14:12-14. 96
"Y poderoso es Dios para hacer que abunde en
vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo
suficiente, abundéis para toda buena obra". "El que siembra escasamente, también
segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también
segará". *2 Corintios 9:8, 6.
La oración por el pan
cotidiano incluye no solamente el alimento para sostener el cuerpo, sino
también el pan espiritual que nutrirá el alma para vida eterna. Nos dice Jesús: "Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a
vida eterna permanece". "Yo
soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá
para siempre". * Juan 6:27, 51. Nuestro
Salvador es el pan de vida; cuando miramos su amor y lo recibimos en el alma,
comemos el pan que desciende del cielo.
Recibimos a Cristo
por su Palabra, y se nos da el Espíritu Santo para abrir la Palabra de Dios a
nuestro entendimiento y hacer penetrar sus verdades en nuestro corazón. Hemos de orar día tras día para que, mientras
leemos su Palabra, Dios nos envíe su Espíritu con el fin de revelarnos la
verdad que fortalecerá nuestras almas para las necesidades del día.
Al enseñarnos a pedir
cada día lo que necesitamos, tanto las bendiciones temporales como las
espirituales, Dios desea alcanzar un propósito para beneficio nuestro. Quiere que sintamos cuánto dependemos de su
cuidado constante, porque procura atraernos a una comunión íntima con él. En esta comunión con Cristo, mediante la
oración y el estudio de las verdades grandes y preciosas de su Palabra, seremos
alimentados como almas con hambre; como almas sedientas seremos refrescados en
la fuente de la vida. DMJ/EGW
domingo, 28 de marzo de 2021
¿LOS POBRES SON NUESTRA RESPONSABILIDAD? (En El Contexto Del Juicio A Las Naciones)
(Este capítulo. Está basado en San Mateo 25:31-46).
"CUANDO el Hijo del hombre venga
en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el
trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las gentes y los
apartará los unos de los otros." Así presentó Cristo a sus discípulos, en
el monte de las Olivas, la escena del gran día de juicio. Explicó que su
decisión girará en derredor de un punto.
Cuando las naciones estén reunidas delante de él, habrá tan sólo dos clases; y su destino eterno quedará determinado por lo que hayan hecho o dejado de hacer por él en la persona de los pobres y dolientes.
EN AQUEL DÍA, Cristo no presenta a los hombres la gran obra que él hizo
para ellos al dar su vida por su redención. Presenta la obra fiel Que Hayan Hecho Ellos para
él.
*A LOS
PUESTOS A SU DIESTRA DIRÁ: "Venid,
benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la
fundación del mundo porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me
disteis de beber; fui huésped, y me recogisteis; desnudo, y me cubristeis;
enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis a mí." Pero
aquellos a quienes Cristo elogia no saben que le han estado sirviendo. A las preguntas que hacen, perplejos,
contesta: "En
cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis."
Jesús dijo a sus discípulos que serían
aborrecidos de todos los hombres, perseguidos y afligidos. Muchos serían
echados de sus casas y empobrecidos. Muchos sufrirían angustias por la
enfermedad y las privaciones. Muchos serían encarcelados. A todos los que
abandonasen a sus amigos y su hogar por amor a él, prometió en esta vida cien
veces tanto. Ahora asegura una bendición especial a todos los que iban a servir
a sus hermanos. En todos los que sufren por mi nombre, dijo Jesús, habéis de
reconocerme a mí. Como me serviríais a mí, habéis de servirlos a ellos. Esta
será la evidencia de que sois mis discípulos. 593 Todos los que han nacido en
la familia celestial son en un sentido especial los hermanos de nuestro Señor.
El amor de Cristo liga a los miembros de su familia, y dondequiera que se hace
manifiesto este amor se revela la filiación divina. "Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios."*(1 Juan
4:7).
AQUELLOS
A QUIENES CRISTO ELOGIA EN EL JUICIO, pueden
haber sabido poca teología, pero albergaron sus principios. Por la influencia
del Espíritu divino, fueron una bendición para los que los rodeaban.
v Aun entre los paganos, hay quienes han abrigado el espíritu de bondad; antes que
las palabras de vida cayesen en sus oídos, manifestaron amistad para con los
misioneros, hasta el punto de servirles con peligro de su propia vida.
v Entre
los paganos hay quienes adoran a Dios ignorantemente, quienes no han recibido
jamás la luz por un instrumento humano, y sin embargo no perecerán.
v Aunque
ignorantes de la ley escrita de Dios, oyeron su voz hablarles en la naturaleza
e hicieron las cosas que la ley requería. Sus obras son evidencia de que el
Espíritu de Dios tocó su corazón, y son reconocidos como hijos de Dios.
v ¡Cuánto se sorprenderán y alegrarán los humildes de entre las naciones y entre los paganos, al oír de los labios del Salvador: "En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis"! ¡Cuán alegre se sentirá el corazón del Amor Infinito cuando sus seguidores le miren con sorpresa y gozo al oír sus palabras de aprobación!
v Pero el amor de Cristo no se limita a una clase. Se identifica con
cada hijo de la humanidad. A fin de que pudiésemos llegar a ser miembros de la
familia celestial, se hizo miembro de la familia terrenal. Es Hijo del hombre,
y así hermano de cada hijo e hija de Adán. Sus seguidores no se han de sentir separados del mundo que
perece en derredor suyo. Son una parte de la trama y urdimbre de la humanidad;
y el Cielo los mira como hermanos de los pecadores tanto como de los santos.
Los que han caído, los que yerran y los pecaminosos, son abarcados por el amor
de Cristo; y cada buena acción hecha para elevar a un alma caída, cada acto de
misericordia, son aceptados como hechos a él. Los ángeles del cielo son
enviados para servir a los que han de heredar la salvación. No sabemos ahora
quiénes son; aún 594 no se ha manifestado quiénes han de vencer y compartir la
herencia de los santos en luz; pero los ángeles del cielo están recorriendo la
longitud y la anchura de la tierra, tratando de consolar a los afligidos,
proteger a los que corren peligro, ganar los corazones de los hombres para
Cristo. No se descuida ni se pasa por alto a nadie. Dios no hace acepción de
personas, y tiene igual cuidado por todas las almas que creó. Al
abrir vuestra puerta a los menesterosos y dolientes hijos de Cristo, estáis
dando la bienvenida a ángeles invisibles. Invitáis la compañía de los seres
celestiales. Ellos traen una sagrada atmósfera de gozo y paz. Vienen
con alabanzas en los labios, y una nota de respuesta se oye en el cielo. Cada
hecho de misericordia produce música allí. Desde su trono, el Padre cuenta
entre sus más preciosos tesoros a los que trabajan abnegadamente.
*LOS QUE ESTÁN A LA IZQUIERDA DE CRISTO,
los que le han descuidado en la persona de los pobres y dolientes, fueron
inconscientes de su culpabilidad. Satanás los cegó; no percibieron lo que
debían a sus hermanos. Estuvieron absortos en sí mismos, y no se preocuparon
por las necesidades de los demás. A los ricos, Dios dio riquezas para que
aliviasen y consolasen a sus hijos dolientes; pero con demasiada frecuencia son
indiferentes a las necesidades ajenas. Se creen superiores a sus hermanos
pobres. No se ponen en el lugar del indigente. No comprenden las tentaciones y luchas del pobre, y la misericordia
muere en su corazón. En costosas moradas y magníficas iglesias, los ricos se
encierran lejos de los pobres; gastan en satisfacer el orgullo y el egoísmo los
medios que Dios les dio para beneficiar a los menesterosos. Los pobres quedan
despojados diariamente de la educación que debieran tener concerniente a las
tiernas compasiones de Dios; porque él hizo amplia provisión para que fuesen
confortados con las cosas necesarias para la vida. Están obligados a sentir la
pobreza que estrecha la vida, y con frecuencia se sienten tentados a ser
envidiosos, celosos y llenos de malas sospechas. Los que han sufrido por su
cuenta la presión de la necesidad tratan con demasiada frecuencia a los pobres
de una manera despreciativa, y les hacen sentir que los consideran indigentes.
PERO CRISTO lo
contempla todo, y
dice: Yo fui quien tuvo 595 hambre y sed. Yo fui quien anduvo como extraño. Yo
fui el enfermo. Yo estuve en la cárcel. Mientras estabais banqueteando en
vuestras mesas abundantemente provistas, yo sufría hambre en el tugurio o la
calle vacía. Mientras estabais cómodos en vuestro lujoso hogar, yo no tenía
dónde reclinar la cabeza. Mientras llenabais vuestros guardarropas con ricos
atavíos, yo estaba en la indigencia. Mientras buscabais vuestros placeres, yo
languidecía en la cárcel.
Cuando concedíais la pitanza de pan al
pobre hambriento, cuando les dabais esas delgadas ropas para protegerse de la
mordiente escarcha, ¿recordasteis que estabais dando al Señor de la gloria?
Todos los días de vuestra vida yo estuve cerca de vosotros en la persona de
aquellos afligidos, pero no me buscasteis. No trabasteis compañerismo conmigo. No os conozco.
Muchos piensan que sería
un gran privilegio visitar el escenario de la vida de Cristo en la tierra,
andar donde él anduvo, mirar el lago en cuya orilla se deleitaba en enseñar y
las colinas y valles en los cuales sus ojos con tanta frecuencia reposaron.
Pero no necesitamos ir a Nazaret, Capernaúm y Betania para andar en las pisadas
de Jesús. Hallaremos sus huellas al lado del lecho del enfermo, en los tugurios
de los pobres, en las atestadas callejuelas de la gran ciudad, y en todo lugar
donde haya corazones humanos que necesiten consuelo. Al hacer como Jesús hizo
cuando estaba en la tierra, andaremos en sus pisadas. Todos pueden hallar algo
que hacer. "Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros,"
dijo Jesús, *(Juan 12:8). Y nadie necesita pensar que no hay lugar donde pueda trabajar
para él. Millones y millones de almas humanas a punto de perecer, ligadas en
cadenas de ignorancia y pecado, no han oído ni siquiera hablar del amor de
Cristo por ellas. Si nuestra condición y la suya fuesen invertidas, ¿qué
desearíamos que ellas hiciesen por nosotros?
Todo esto, en cuanto está a nuestro
alcance hacerlo, tenemos la más solemne obligación de hacerlo por ellas. La
regla de vida de Cristo, por la cual cada uno de nosotros habrá de subsistir o
caer en el juicio, es: "Todas las
cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced
vosotros con ellos."*Mateo 7:12).
El Salvador dio su vida preciosa para
establecer una iglesia 596 capaz de cuidar de las almas entristecidas y
tentadas. Un grupo de creyentes puede ser pobre, sin educación y desconocido;
sin embargo, estando en Cristo puede hacer en el hogar, el vecindario y la
iglesia, y aun en regiones lejanas, una obra cuyos resultados serán tan
abarcantes como la eternidad. Debido a que esta obra es descuidada, muchos
jóvenes discípulos no pasan nunca más allá del mero alfabeto de la experiencia
cristiana. Ayudando a los menesterosos, podrían haber mantenido viva la luz que
resplandeció en su corazón cuando Jesús les dijo: "Tus pecados te son
perdonados."
La inquieta energía que es con tanta
frecuencia una fuente de peligro para los jóvenes podría ser encauzada en
conductos por los cuales fluiría en raudales de bendición. Se olvidarían del yo
en el trabajo ferviente destinado a hacer bien a otros. Los que sirvan a otros
serán servidos por el príncipe de los pastores. Ellos mismos beberán del agua
de vida y serán satisfechos. No desearán diversiones excitantes, o algún cambio
en su vida. El gran tema de su interés será cómo salvar las almas que están a
punto de perecer. El trato social será provechoso. El amor del Redentor unirá
los corazones. Cuando comprendamos que somos colaboradores con Dios, no
pronunciaremos sus promesas con indiferencia. Arderán en nuestro corazón y en
nuestros labios.
A Moisés, cuando le llamó a servir a un pueblo
ignorante, indisciplinado y rebelde, Dios le prometió: "Mi rostro irá contigo, y te haré
descansar." Y dijo: "Yo seré contigo."*(Éxodo 33:14; 3:12). Esta
promesa es hecha a todos los que trabajan en lugar de Cristo por sus hijos
afligidos y dolientes. El amor hacia el hombre es la manifestación terrenal del
amor hacia Dios. El Rey de gloria vino a ser uno con nosotros, a fin de
implantar este amor y hacernos hijos de una misma familia. Y cuando se cumplan
las palabras que pronunció al partir: "Que
os améis los unos a los otros, como yo os he amado,"*(Juan 15:12).
Cuando
amemos al mundo como él lo amó, entonces se habrá cumplido su misión para con
nosotros. Estaremos listos para el cielo, porque lo tendremos en nuestro
corazón. Pero "si dejares de librar
los que son tomados para la muerte, y los que son llevados al degolladero; si
dijeres: Ciertamente no lo supimos; ¿no lo entenderá el que pesa los corazones?
597 El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus
obras." (Proverbios 24:11,12).
En el gran día del juicio, los que no hayan
trabajado para Cristo, que hayan ido a la deriva pensando en sí mismos y
cuidando de sí mismos, serán puestos por el Juez de toda la tierra con aquellos
que hicieron lo malo. Reciben la misma condenación. A cada alma ha sido dado un
cometido. A cada uno preguntará el gran Pastor: "¿Dónde está el rebaño que te fue dado, la grey de tu
gloria?" Y "¿qué dirás cuando te visitará?"*(Jeremías 13:20,21).
DTG/EGW
(Este capítulo 70. Está basado en San Mateo 25:31-46).





