lunes, 11 de septiembre de 2023

17. “USEMOS LOS TESOROS PARA ALIVIAR LA MISERIA DEL MUNDO” LOS POBRES NUESTRA RESPONSABILIDAD

Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (Mateo 6:20,21).

Donde esté su tesoro, allí estará también su corazón. A quienes el Señor ha dado el talento de los medios están colocados bajo una pesada responsabilidad.

No han de invertir el dinero simplemente para la gratificación de deseos egoístas, pues todo lo que sea gastado de esta manera es como si se hubiera sacado de la tesorería del Señor.

Gracias a la soberana bondad de Dios, el Espíritu Santo obra por intermedio del instrumento humano, y lo mueve a hacer pequeñas o grandes inversiones en la causa de Dios, a fin de que reditúen para la gloria de Dios.

Cuandoquiera piense usar el dinero del Señor para su propia gratificación egoísta, recuerde que hay muchos que están sumidos en la pobreza, que no tienen para comprar ni comida ni ropa, y son herederos de Dios.

Hemos de hacer el bien a todos los hombres, y especialmente a los de la familia de la fe. Si quienes tienen abundantes medios son instrumentos de Dios en negociar seriamente, usarán sus tesoros con sabiduría, de manera que ninguno de la familia de la fe necesita pasar hambre o estar desnudo.

La razón por la que hay tanta miseria acumulada en nuestro mundo es porque aquellos a quienes se les ha confiado el dinero, lo gastan para gratificar deseos no santificados, en comprar ornamentos innecesarios de oro y piedras preciosas, y en conseguir artículos de fantasía sólo con el objetivo de adorno.

Pero al mismo tiempo, quienes han sido comprados con la sangre de Cristo están hambrientos, y su clamor alcanza los oídos del Dios de los ejércitos... En cada lugar donde la verdad ha de ir, quienes han de ser colaboradores con Dios tienen una tarea que hacer...

Una obra ferviente ha de hacerse, no sólo por parte de unos pocos ministros, sino por toda la feligresía de la iglesia.

El Señor Dios del cielo llama a los hombres a abandonar sus ídolos, a eliminar todo deseo extravagante, a no ser indulgentes con nada que busque simplemente el lucimiento y la ostentación, y a practicar la economía al comprar ropas y muebles.

No gasten nada del dinero de Dios en comprar artículos innecesarios.

Su dinero significa salvación de almas.

Que no sea derrochado en gemas, en oro o piedras preciosas.

Las almas por las cuales Cristo murió están pereciendo en sus pecados, y nosotros estamos continuamente limitados por la falta de medios para hacer avanzar la obra de Dios.

¿No quisiera usted más bien tener gemas en la corona que Jesús colocará sobre su cabeza, que gastar su dinero en piedras preciosas para agradar su capricho aquí en este mundo?... Se necesita cada centavo, cada centavo puede ser utilizado e invertido de manera que le brinde un tesoro imperecedero. Carta 90, de 1895. RJ258/EGW/MHP 259

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=1G9aMMlcx7E&list=PLtrFh-HO7ogB0b9ZH0YMA5EYtDsepZwEC&index=9&pp=gAQBiAQBsAQB

 

16. “JESÚS SE IDENTIFICA CON EL NECESITADO”

El Rey les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. Mateo 25:40.

Mientras Dios en su providencia ha cargado la tierra con sus abundantes bendiciones y llenado sus depósitos con cosas para gozar la vida, no hay en absoluto excusa para que la tesorería de Dios permanezca vacía.

Los cristianos no tienen excusa al permitir que los clamores de la viuda y las oraciones del huérfano asciendan al cielo debido a las necesidades que tienen, mientras una Providencia liberal ha colocado en las manos de esos cristianos abundancia para suplir las necesidades de los pobres.

Que los clamores de la viuda y de los huérfanos no pidan la venganza del cielo sobre nosotros como pueblo.

 En el profeso mundo cristiano, hay demasiado dinero que se gasta en ostentaciones extravagantes, en joyas y adornos, como para suplir las necesidades de todos los hambrientos y para vestir a los desnudos en nuestras poblaciones y ciudades; y sin embargo, estos profesos seguidores del manso y humilde Jesús no necesitan privarse a sí mismos de alimento adecuado o de vestimenta confortable.

¿Qué dirán estos miembros de iglesia cuando sean confrontados en el día de Dios por los pobres honestos, los afligidos, las viudas y los huérfanos, quienes han conocido la severa pobreza para las escasas necesidades de la vida, mientras estos profesos seguidores de Cristo gastaron en ropa superflua y adornos innecesarios, que además están prohibidos expresamente en la Palabra de Dios, lo suficiente como para suplir todas sus necesidades?

Vemos damas que profesan piedad usando elegantes cadenas de oro, collares, anillos y otras alhajas... mientras la necesidad está al acecho en las calles, y a cada lado están los que sufren y los indigentes.

Éstos no les interesan, no despiertan su simpatía, y sin embargo llorarán al leer el sufrimiento imaginario que se describe en la última novela.

No tienen oídos para oír los clamores de los necesitados, ni ojos para contemplar el frío y las formas casi desprovistas de ropa de las mujeres y los niños que hay a su alrededor.

Miran las necesidades reales como una especie de delito, y se retiran de la humanidad doliente como de una enfermedad contagiosa.

A los tales, Cristo les dice: “Tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber... enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis”. Mateo 25:42,43.

Pero Cristo dice a los justos: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”...

De ese modo Cristo identifica su interés con el de la humanidad doliente. Las obras de amor y caridad hechas a los dolientes son como si lo hiciéramos a él mismo. 

The Review and Herald, 21 de noviembre de 1878. [262]

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=DN9AUmYc7co&list=PLVsLdOIe7sVth_iTmO5piM9oND-0LC-Hr&index=11&pp=gAQBiAQBsAQB

 


jueves, 31 de agosto de 2023

15. “MANTENER LOS MANANTIALES DE BENEFICENCIA EN CIRCULACIÓN CONSTANTE”


¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Juan 4:35.

“El poder humano no estableció la obra de Dios, ni puede destruirla”.

Dios concederá la dirección constante y la custodia de sus santos ángeles a quienes llevan su obra adelante frente a dificultades y opresión. Nunca cesará su obra en la tierra. 

La edificación de su templo espiritual irá adelante hasta que esté completo, y la piedra angular será colocada con clamores: “Gracia, gracia a ella”. Zacarías 4:7.

Los cristianos están para beneficiar a los demás. De este modo se benefician a sí mismos. “El que saciare, él también será saciado”. Proverbios 11:25.

Esta es una ley de la administración divina, una ley mediante la cual Dios se propone mantener las corrientes de la beneficencia en constante circulación, como las aguas del gran océano regresan perpetuamente a su fuente. El poder de las misiones cristianas se halla en el cumplimiento de esta ley.

acerca de que dondequiera que la gente se haya sacrificado y haya realizado esfuerzos urgentes para proveer medios para el establecimiento y avance de la causa, y el Señor haya prosperado la obra, la gente de dichos lugares debiera a su vez dar de sus medios para ayudar a sus siervos que han sido enviados a nuevos campos.

Dondequiera que se haya establecido la obra sobre una buena base, los creyentes deberían sentirse bajo la obligación de ayudar a los que tienen necesidades, transfiriendo, aun al costo de un gran sacrificio, una parte o todos los medios que en años anteriores se invirtió en favor del establecimiento de la obra en su propia localidad.

De esa manera el Señor se propone hacer crecer su obra. Este es el lineamiento correcto de la ley de la restitución. 

Testimonies for the Church 7:170. (251)

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=uWL-g1PKoQc&list=PLVsLdOIe7sVsnBRseMSkyoXHPttCi0_gq&index=31&pp=gAQBiAQBsAQB


 

jueves, 24 de agosto de 2023

14. “ACÉRQUENSE A LOS QUE NECESITAN AYUDA”

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar a los que se habían perdido. (Lucas 19:10).

El universo celestial, está intensamente interesado en cada alma penitente que viene a Jesús; y también está interesado en los impenitentes, en los que esperan ver salvos por el arrepentimiento y la reforma.

Los ángeles observan todo acto nuestro. Conocen toda palabra pronunciada. Están ansiosos de ver que apreciamos sobre todas las cosas la instrucción de la Palabra de Dios.

Desean que aprendamos la mansedumbre y la humildad de Cristo -la ciencia más elevada, la ciencia de la alegría y la humildad y el amor por medio de Cristo Jesús.

Los ángeles desean que aprendamos que "el Hijo del Hombre vino a... salvar lo que se había perdido". Cristo vino no a salvar a los buenos y justos, sino "lo que se había perdido".

Hermanos y hermanas, cuando vean un alma que se desliza apartándose de la verdad y poniendo en peligro su esperanza de salvación eterna, acérquense a ella, y traten de ayudarle de toda manera posible.

Averigüen sus necesidades; oren con ella; trabajen bondadosa y pacientemente con ella; nunca pierdan la esperanza de ayudarle.

Los miembros de la iglesia tienen una obra que hacer en favor de la juventud.  Debieran saludarlos y manifestar un bondadoso interés en su bienestar. Protejamos a los jóvenes, hasta donde sea posible, de las tentaciones y engaños del mundo.

Si fuera posible, encontremos trabajo para ellos, para que sus mentes estén ocupadas en cosas ennoblecedoras. Este es un genuino ministerio, un ministerio que Dios aprueba y que levanta delante del que ministra así como delante de quien recibe el ministerio, una bandera contra el enemigo. Satanás no puede vencer con su astucia a quienes, en palabra y hechos, son ministros de justicia...

A todos se da el privilegio de ayudar a su prójimo, a poner sus pies sobre la Roca de la eternidad.

Cristo nunca deja de buscarnos cuando nos apartamos del redil. Con pasos incansables nos busca hasta que nos encuentra y nos lleva de regreso al redil.

Una y otra vez hubiéramos perecido si no fuera por su amante cuidado... Poco nos damos cuenta del poder de la fuerza que opera en este mundo. Toda la hueste celestial está procurando salvar lo que se había perdido; los ángeles caídos están trabajando con poder de abajo para contrarrestar los esfuerzos de Cristo y sus colaboradores...

Dios nos ayude a pelear la buena batalla de la fe, y vestirnos con toda la armadura para que, habiendo acabado todo, podamos estar en pie... Vigilemos las almas como los que han de dar cuenta de ellas. Manunscritos 102, de 1904. RJ242/EGW/MHP 243

AUDIO. https://www.youtube.com/watch?v=WKhQxG7Lyjk&list=PLtrFh-HO7ogB76sYN7DCjayfXOcZf-su7&index=24&pp=gAQBiAQBsAQB